Historia | Edad Media
 
 

El término de Bercial de Zapardiel cuenta con antecedentes romanos y restos visigodos aparecidos en el llamado Sitio de San Martín, y documentados en el Ayuntamiento de¡ lugar, pero sin duda alguna, el periodo más destacado de su evolución socioeconómica y

Tras la invasión árabe en el 711, la Península Ibérica se encontrará inmersa en un caos organizativo. La reacción cristiana contra la España musulmana se produce de forma lenta en sus primeros años, y no tendremos noticia alguna sobre Bercíal de Zapardiel y su entorno hasta el siglo X. Es entonces cuando hallamos los primeros datos sobre la repoblación cristiana de Arévalo y su Tierra, pues no podemos olvidar que la historia de Bercíal de Zapardiel desde este momento irá estrechamente ligada a la de Arévalo.

Es en el siglo X cuando los asentamientos cristianos se habían extendido al sur del Duero y alcanzado incluso Avila, por lo que es normal suponer que también la presencia cristiana hubiese llegado a Arévalo y con ello a Bercíal de Zapardiel. Sin embargo, las campañas de Almanzor propiciaron de nuevo la vuelta del elenco cristiano hacia territorios más septentrionales.

Antes de la conquista de Toledo, ya había comenzado de nuevo la repoblación de núcleos anteriormente existentes durante la frustada repoblación del siglo X. Entre ellos Sepúiveda, Iscar, Cuéllar, Olmedo, Medina del Campo y Arévalo. En Ávila, los pobladores procedentes de la Sierra de la Demanda (Covaleda, lara, Cinco Villas) se había instalado ya hacía 1090, e irían seguidos, aproximadamente hasta 1120, por más castellanos, vascos-navarros, aragoneses, mozárabes, y a partir de 1140 de judíos. La llegada de francos fue escasa, al igual que sucedió en la provincia de Segovia.

 

 
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Protocolo Notarial de 1574.

Notario Francisco de Vita. 1566-1574.

 

Antes de la conquista de Toledo, ya había comenzado de nuevo la repoblación de núcleos anteriormente existentes durante la frustada repoblación del siglo X. Entre ellos Sepúiveda, Iscar, Cuéllar, Olmedo, Medina del Campo y Arévalo. En Ávila, los pobladores procedentes de la Sierra de la Demanda (Covaleda, lara, Cinco Villas) se había instalado ya hacía 1090, e irían seguidos, aproximadamente hasta 1120, por más castellanos, vascos-navarros, aragoneses, mozárabes, y a partir de 1140 de judíos. La llegada de francos fue escasa, al igual que sucedió en la provincia de Segovia.

Durante el siglo XI, Don Pelayo, Obispo de Oviedo, menciona a Arévalo como uno de los lugares repoblados por Alfonso VI dentro de su Cronicum Regnum Legionensium. Ya en 1090, el Conde Rairnundo de Borgoña otorgará al Obispo dé Palencia, Arévalo y Olmedo, que así en un principio han de quedar incluidos dentro de esta diócesis.

 

 

 

 

 

En 1209 encontramos una mención a Bercial de Zapardiel en una confirmación de Alfonso VIII, en ella, el monarca confirma a la catedral de Ávila la heredad comprada en Bercial y Tornadizos: "Concedo itaque uobis et Confírmo totam illam hereditatem quan emistis in Verceal et in Tomadizos, de domma Buena" .

Será en el siglo XIII cuando se consoliden definitivamente los límites de la llamada Comunidad de Villa y Tierra de Arévalo y se configure la estructura territorial que definirá la existencia de Bercial de Zapardíel y su entorno en los siglos Venideros.

La Comunidad de Villa y Tierra define una de las principales estructuras de repoblación que surgirán en la Corona castellano-leonesa durante la Edad Media, caracterizada por una definición jurídica concreta y fines muy relacionados en principio con el reequilibrio del territorio y la defensa de las llamadas extremaduras.

 

 

 

 
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Transcripción literal del Protocolo notarial

Sembrando, Edad Media

 

 

El proceso de poblamiento del campo fue largo y desigual, puesto que se basó en los recursos demográficos internos después de la época de repoblación e inmigración, que concluirá antes de mediados del siglo XII, e iba a depender cada vez más de intereses económicos y sociales ya establecidos. Sólo conocemos cuál sería su resultado final, hacia el año 1250, cuando en la Extremadura castellana se conocían alrededor de 1.400 aldeas y unas 550 en la leonesa. Eran más numerosas en las tierras cerealistas de la cuenca del Duero, allí donde la colonización continuaría hasta los últimos siglos del Medievo, cuando ya habían llegado a su madurez los procedimientos organizadores del territorio conocidos como Comunidades de villa y tierra, en las que participaban tanto la ciudad como el resto de aldeas dependientes de ella.

 

 

Por una Comunidad de Villa y Tierra se entendía la unión, bajo un régimen común, de la ciudad o villa, cabeza de la comunidad, y de los poblados situados en su término o Tierra. Así, señala Valdeavellano que dichas comunidades "debíeron su orígen a la repoblación que llevaron a cabo los grandes Concejos urbanos, a los cuales se les asignó un vasto término para que lo repoblasen mediante el asentamiento de poblaciones, que organizadas en Concejos rurales, quedaron bajo la superior jurisdicción de/ Consejo de la Ciudad".

 

Escena campesina del siglo XVI, en pintura de Brueghel, de 1565

 

 

 

 
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