¡¡BERCIAL VIVE!!
Es una triste realidad en Castilla y León, en la Moraña y en Bercial que son campos de buena tierra, que se están despoblando. No hay más que mirar los gráficos estadísticos: La tradicional España agraria va a menos; la España Industrial y de los polígonos industriales, la de los Servicios y el Turismo, la de los supermercados y las grandes superficies, va a más. Así son las cosas en España.
REUNIÓN DE NIÑOS DEL CRA DE BERCIAL. 12-2002. ¿Se quedará alguno a vivir en el pueblo?
La estructura social de la ciudad sigue siendo el gran atractivo para la juventud del campo; fascina sus sentidos; su escaparate de novedades y supuestas rebajas constituye para ella un estímulo permanente; cambia todo para mal o para bien, pero cambia, y al ciudadano en su contextura individualista y dinámica le apetece el cambio porque le libera de la costumbre y de la monotonía, y la vida personal no gusta repetirse, ni tolera el vació. Los servicios, las infraestructuras y equipamientos son deficientes el acceso a la información y el uso de nuevas tecnologías de la información y la comunicación son difíciles. La persona joven tiene deseos de aprender, conocer, experimentar, establecer su grupo de amistades, en esta etapa constituye su identidad y para ello busca... ¿qué le ofrece su medio?Desde nuestros Ayuntamientos, los Alcaldes vemos como nuestros pueblos pierden brazos e ilusión y como se va depauperando, y nos damos perfecta cuenta de que los sistemas de cultivo y producción están agotados hay introcucir nuevos productos, nuevas técticas debemos renovarnos. Perfeccionar esos sistemas, acomodarlos a las nuevas tecnologías, sencillamente, industrializar los pueblos es su tarea y eso nuestra revolución pendiente.
CONSTRUCCIÓN DE SEPULTURAS. DICIEMBRE DE 2002
Es cierto que están los Fondos Europeos Comunitarios, la ayuda de la Unión Europea, pero, como siempre, lo importante es el hombre, la gente capaz de poner en marcha lo nuevo. Energías inéditas las hay en casi todas las comunidades, pero hay que saber encontrarlas. A las vocaciones posibles hay que enseñarlas a pescar, a nosotros los Alcaldes de zonas como la Moraña, y con esta problemática, han de cobrar con imaginación y coraje, y eso no se aprende en ningún manual ni en ninguna escuela, sino simplemente, venciendo resistencias y reaccionando ante las dificultades, es decir, haciendo camino al andar.
En Bercial estamos intentando cambiar estas realidades que nos imponen. Trabajamos para cambiar la mentalidad de nuestros vecinos para que orienten su esfuerzos hacia empresas que generen riqueza y empleo.
En la sucesión del tiempo histórico se ha producido, en muchos pueblos de Castilla, atonía o desánimo; se observa una falta de decisión, holgura en el decoro en el que ha de vivir el hombre de nuestro tiempo.
Mi obligación como Alcalde, la de todos los Alcaldes, es comunicar a nuestros vecinos la voluntad de salvación y de esperanza. La salvación histórica y social de nuestros pueblos. Debemos trasmitir confianza en que no está todo perdido, que todavía queda esperanza, debemos también levantar la moral demostrando que no es sólo una tarea posible, sino una tarea necesaria; moral en el esfuerzo, moral para luchar por el crecimiento, moral para realizar nuestra transformación. No sólo nos sigue sirviendo la poesía de Antonio Machado, ni el dolorido sentir de
Parque de las Adoberas.2001
Azorín, ni la agonía hacia Dios de Unamuno. Un famoso tópico que dice: La fe sin obras no basta, y las obras corresponden a los Alcaldes, que han de luchar contra su degradación, fabricando uno a uno, en cada pueblo, por pequeño que sea, los modernos peldaños de la vida actual para que los vecinos sigan sirviendo sus viejas tradiciones desde los nuevos inventos de la Tecnología, y no en la mentira de la ciudad sino en la verdad de nuestro entorno rural en contacto permanente con la naturaleza.
A los que estamos en el medio rural nadie nos va a discutir los aspectos positivos de vivir en el mismo, tales como un incontestable valor en términos de hábitat, de esparcimiento y de calidad de vida, un ambiente con menos polución, un paisaje atrayente y estructuras sociales más humanizadas y solidarias.
Homenaje a los segadoires gallegos. 14-7-2001
Desde el Ayuntamiento de Bercial, porque nos creemos y practicamos lo que decimos, llevamos años trabajando sin descanso en esa dirección. Estamos convencidos que la mejora en las ofertas económicas, sociales y culturales y de ocio pueden frenar la tendencia al éxodo de la población rural.
Metidos de lleno en la última parte de este mandato,1999-2003, asistimos a los últimos trabajos de las obras públicas acometidas en estos cuatro años: Calefacción en el consultorio médico, bomba de presión de agua potable, 14 fosas en el cementerio y la obra más demandada la pavimentación de la Calle Medina y próximamente el inicio de las obras del futuro polideportivo municipal con una inversión inicial de cerca de 14 millones de pesetas o lo que es lo mismo: 84.141 Euros.
Nuestro municipio ha experimentado, en los últimos años, una notable evolución de los espacios públicos en lo referente a su uso y a su configuración física. Desde hace tiempo, el equipo de gobierno nos planteamos que las calles y las plazas son para algo más que para uso de los coches o para pasar de largo. Los espacios públicos, en Bercial, cada vez tienen un sentido mayor de convivencia y de disfrute de todos. La obligación del Ayuntamiento es regular de una manera justa y sensata este bien colectivo. Bruno Coca.
Pavimentación Calle Medina. 12-2002
COSTUMBRES RELIGIOSAS
POR LOS BUENOS TEMPORALES
Hay un refrán que dice: Cuando Dios no quiere, los Santos no pueden. Bueno, pues nuestros mayores saltándose por alto dicho refrán, el año que venía la primavera seca, que sucedía muchos años, demostraban su fe y ponían su confianza en los santos más implorados dedicnadoes un novenario. Los santos más reclamados eran: Nuestra Señora de la Asunción, San Blas y san Isidro. Hubo un año que bajaron a San Segundo, acontecimiento muy comentado en el pueblo, dadas las grandes dificultades que suponía su bajada desde los altares. Durante el novenario acudía a misa el concejal que le correspondía acompañado por varios vecinos. Acabada la ceremonia el concejal invitaba al sacerdote y a los vecinos a un pequeño convite.
Por la tarde,se celebraba la novena a la que asistía todo el pueblo, finalizando los actos con el rezo del rosario. Había personas espontáneas que con sus canciones imploraban por el agua.
El novenario se concluía el domingo y se hacía una procesión por las calles con la imágenes y también se acercaban a los sembrados, mientras tanto, en la torre un nutrido grupo de voluntarios volteaban sin cesar las campanas. Esta costumbre se perdió, como otras muchas. Las que aún perduran son las rogativas o letanías a todos los santos que se celebran en día de trabajo y siempre antes de misa.
Los niños de las escuela acompañados de los maestros también acudían a estos actos. Y los niños y no las niñas levaban unas esquilillas y mientras los mayores hacían sus peticiones al cielo ellos las hacían sonar. FH
ESTAMPA PERDIDA
Yugos, barzones, yuntas, cañiza, bieldo, gario...,
expresiones comunes que no vulgares- de nuestros mayores en los aperos del ayer, sustituidas por otras que vinieron con el progreso y que para algunos, al menos, no las han igualado en sonoridad ni en belleza. Aquí plasmamos con nuestra cámara fotográfica estampas, que al parecer, con su visión parece que se ha detenido el reloj del túnel del tiempo. Imágenes de otros tiempos vividas en Bercial el día del homenaje a los segadores gallegos, el 14 de julio de 2001, y en la fiesta Regional de IU el año pasad; imágenes que seguro a los mayores les han hecho sentir nostalgia y añoranza de su juventud.
Nuestra tierra surcada una y mil veces por la roderas con los carros dejaron huella en la tierra áspera y negra del sendero de los rompidos, del sendero de los arenales, haciendo transitables carreteros, caminos y veredas.
Carros y aventadoras que cansados de transportar y limpiar mieses abrasadas por el calor que en verano cae del cielo como verdadero fuego, descansan ociosos en corrales o colgadizos destartalados o a la intemperie, sobre el empedrado de las eras; viejos soldados con cicatrices de las heridas recibidas en un sin fin de batallas, últimos vestigios de un tiempo que, todavía cercano, el progreso ha engullido convirtiéndoles en historia. Son un testimonio de nuestro pasado que se resiste a morir. BC.
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