San Blas 2002


 

 

La siguiente parada la hacemos en la casa de Julio, la quinta es Rebeca. Ya somos muchos. La gente se apretuja, unos contra otros, para poder bailar. Cuando llegarnos a la Plaza del Rincón, en la que tiene puesto el convite Toña, la Conga ya está casi al 90%. En la plaza casi no coge la gente, todos comentamos que es una de la congas más grandes que hemos visto.

Cuando arrancamos de la Plaza por la calle Real, detrás de la conga va tanta gente que parece una manifestación. Paramos en casa de Clemente, pues su hija Pili es quinta. En este momento se une un hombre con aspecto desarrapado, con aspecto de vagabundo, en un momento centra la atención de todo el mundo. No deja de comer bllos y beber copas de anís. Cuando pasábamos por el bajo se pone en cabeza de la Conga Teya, de forma dicharachera, demostrando una vez que para alguien que tiene espíritu joven, no existe edad para participar en la fiesta, como un joven más hasta quedar desecho por el cansancio.

En el Juego Pelota Viejo ya se había unido la práctica totalidad del pueblo al acompañamiento de la Conga. Los "Lechugueros" se toman un respiro, después de descansar y tomar aliento retoman los compases entonando varias coplas que hacen bailar a todo el mundo si pensar mucho quien es la pareja con la que se unen, o la ortodoxia de los pasos o ritmos que se bailan


Tal era la multitud de personal que cuando se paró en casa de Urbano, donde estaba puesto el convite de Pedrito, la gente se extendía desde la calle Real a la del Río.

Con Gema al frente de la Conga llegamos en casa de Tiburcio. A la solana estaba sentado el Sr. Luis patriarca centenario de nuestro pueblo, asistiendo al paso de su nieta. Todo el mundo con cariño se acercaba a él para interesarse por su salud. Él , como siempre, contó al personal algún que otro "chascarrillo".

La marcha empezaba a languidecer cuando nos encaminábamos hacia la Casa Zoilo, última parada. Virginia tira con alegría de la Conga para llevarlos hasta las puertas de su casa. " Plaza del Ayuntamiento no tiene capacidad para dar acogida a tanto gentío. La Conga llega hasta donde partió, en la Plaza donde se disuelve con cierta nostalgia y pena.


Misa

Este año ha sido propicio por el día en que ha caído la fiesta y por el tiempo estupendo que acompañaba el día. Estas circunstancias han ayudado, empujado y animado a propios y a extraños a venir a San Blas. A la hora de la misa en la Iglesia no cabía ni un alfiler. La misa fue concelebrada por varios sacerdotes junto con D. Rufino. Como toda la vida el acto más emotivo fue el momento en el que los quintos y quintas, (auténticos protagonistas de la fiesta) portando sus pañuelos multicolores sobre sus hombres, se acercaron a besar la reliquia de San Blas, acompañados por los compases de la marcha tradicional ejecutados por la "Orquesta la "Alegría".

Procesión

Al finalizar el acto religioso el quinto y las quintas cogen las andas y elevan sobre sus hombros la estatua de San Blas. En la calle había una gran expectación, todo el mundo queda ver cómo había quedado la figura del santo, después de su restauración. Qué día más apropiado para lucir su rostro remozado, sus ropajes relucientes. Al traspasar el umbral de la Puerta estalló un fuerte aplauso, todo eran piropos y signos de admiración, los comentarios: "le han quedado muy joven", "qué guapo está", "nosotros ya no le veremos envejecer", etc. De esta forma y lentamente se inicia la procesión. Como corresponde al ritual establecido la primera parada para bailar la jota delante del santo, es el primer lugar que se encuentra a su paso, la Plaza o calle Medina. Aquí comienza a vislumbrarse la devoción que se procesa al santo, y que se pone de manifiesto, derrochando la mayor fuerza de que dispone cada persona, para llevar a hombros al santo o bailar la jota delante de él manteniendo el ritmo hasta que los cuerpos quedan desechos por el cansancio.


Presente

Los danzantes ante el santo eran multitud. Todos estábamos muy contentos por el éxito de la procesión, pero a muchos de nosotros nos embargó un instante de tristeza, nos faltaba algo. Mirábamos al corro de las jotas y aunque nos parecía estar, no veíamos su figura física bailando y animando a todo el mundo para que bailara; con la camisa blanca remangada, sin corbata o con los pantalones metidos en los calcetines, los años de lluvia no era otro que la figura entrañable y poco de menos. querida del amigo Jose, presente para muchos de nosotros a quien todos, este año seguro que hemos echado un poco de menos.

Que no decaiga

Los mozos y mozas se van sustituyendo en el baile de la jota en cada una de las paradas para que no cese el acompañamiento. Al acercamos a la iglesia por la calle Real, el vecindario presiente que la procesión está dando. sus últimos pasos, la gente como por resorte recupera las fuerzas y se disponen a dar los últimos pasos delante del Santo. La gente este año se resistía de forma pacífica a que el santo siguiera avanzando.

Al final D. Rufino impone su autoridad y la procesión se pone en marcha de nuevo. En el "Juego Pelota", se hace la para final de la procesión, aquí se ejecutan las últimas jotas, se relevan las parejas de amigos y familias para hacerse las fotos de rigor con el santo.

Al llegar a la puerta de entrada todo el mundo estaba emocionado, los aplausos sonaban con fuerza, los vivas a San Blas asomaban en el aire y a más de una persona se la vio llorar de emoción. Y así, con este ambiente de alegría y tristeza a la vez despedimos al S. Blas del 95 hasta el año que viene.

 

Todos los años nos hacemos la misma pregunta: ¿Qué tendrá Bercial que atrae a tanta gente?. La fiesta de San Julián, en Horcajo, está en vías de extinción, el día de San Nicolás en Madrigal ya no es lo que fue, Santa Lucía en Rasueros, prácticamente ha desaparecido; San Antón, que se celebraba en multitud de pueblos de nuestro entorno se mantiene a duras penas con celebraciones testimoniales, en las que han desaparecido todas las tradiciones que acompañaban a estas fiestas de tanto arraigo popular. Quizás nuestra fiesta de San Blas es de las pocas que todavía se mantiene viva de toda la comarca de la Moraña, en época de invieno.

Gente especial

Nosotros consideramos que esta situación no es gratuita ni casual, nuestro pueblo al igual que otros de nuestra comarca, está inmerso y sometido a la despoblación debido a la inmigración que está vaciando nuestro pueblo. Si esto es así ¿dónde radica el secreto para que nuestra fiesta siga tan viva cómo siempre?. Nosotros pensamos que es la gente de Bercial, que no deja de ser especial. Tanto los que viven en Bercial como los que están fuera. Todos contribuyen a que la fiesta triunfe, unos mantienen la ilusión durante todo el año en el pueblo, los otros están negociando su jornada laboral con un año de anticipación para hacer coincidir días libres con la fiesta, cambiar vacaciones o días de descanso, todo sacrificio vale con tal de estar el día de San Blas en la fiesta. Tenemos fama de no llevamos bien en Bercial, todo habladurías, el día de la fiesta en el toque de campanas, la cena, la conga, la procesión todo el mundo aparca sus problemas para unirse en el esfuerzo común, de que la fiesta salga bien.

Pues bien, todo esto es lo que hace tan atractivo a Bercial y su fiesta y por eso el día del baile fue un llenazo, había gente de todos los pueblos de la comarca, incluso de fuera. Gente joven que se lo pasan en grande en el baile, en las peñas, compartiendo la diversión con toda la gente joven de nuestro pueblo.

San Blasito

El día de S.Blasito toda la vida ha sido tranquilo. El personal cansado de los días de marcha pasados se levanta tarde, sin prisas, se sale a tomar el vino y las gambas. Este año nos llevamos una agradable sorpresa al entrar en el bar de Eliseo. En un corro había un grupo de jubilados que se estaban desgañitando a cantar y bailar, en el grupo estaban: Ventura, Ramón, Eladio, Manolo, Damián... Cantaban canciones de los años 50. Qué gusto, qué alegría verlos bailar y cantar como si tuvieran 20 años, gracias amigos, por alegrarnos un día un poco aburrido.

Las Aguedas

El día de Santa Águeda amaneció como los días anteriores con un sol espléndido. Los dulzaineros, junto con el Alcalde se acercaron hasta la casa de Eleuteria Coca. Hasta allí van llegando las mujeres con alborozo y alegra. Algunas van vestidas con trajes tradicionales de la tierra, otras con simple ropa de cualquier día de fiesta.

Para avisar a todas las mujeres del pueblo, Teya sale de su casa con una tabla y dos cohetes en ristre y sin pensárselo dos veces y como si toda la vida lo hubiera hecho, lanza al aire los dos voladores con una soltura increíble. Los músicos con la señal dada comienza n a entonar una jota castellana. Las Aguedas allí presentes se encaminan hacia la casa de Concha. En el trayecto se les van uniendo más mujeres dispuestas a sumarse a la fiesta. Así jota tras jota, las mujeres dicharacheras, recorrieron el pueblo con un gran jolgorio terminando a la puerta del Cura, donde siguieron bailando sin cesar.

 

 

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