EL PRIMER TRACTOR, CON ÉL LLEGÓ
LA REVOLUCIÓN
Y llegaron los coches que araban...
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Carlos y Francisco Garzón. El primer tractor de Bercial.1950
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Transcurrían los década de los años veinte. Ella
regresó de Argentina después de pasar una rocambolesca
y trágica situación familiar en la que su marido la embarcó
para España abandonándola a su destino. Cuando llegó
a Bercial todo el mundo pensaba que ella parecía estar un poco
desequilibrada mentalmente, tal vez debido a su tragedia personal. A
ello contribuía también las cosas extrañas que
contaba -con un lenguaje balbuceante y casi inintelegible- que había
visto en la Argentina difíciles de entender y asimilar por las
gentes de nuestro pueblo de aquellos años. Aseguraba que había
visto cómo "En las américas los coches araban en
las tierras". Estas historias generaban hilaridad y compasión
entre los vecinos de aquellos años. Tal vez algunos vecinos más
leídos, -uno ó dos no más- sobre todo los que recibían
la prensa de la capital en casa, conocían la existencia de estas
máquinas. La incredulidad mostrada por el vecindario fue la misma
-salvando las distancias y el tiempo- que en los siglos pasados, cuando
fueron quemados vivos o encarcelados: filósofos, artistas, religiosos,
científicos etc... Por descubrir o defender ante sus contemporáneos
las teorías que éstos nunca llegaron a entender.
Veinte ó treinta años más tarde llegó
el primer tractor (coche que araba en las américas) a Bercial,
dando credibilidad a las historias que contaba la persona que en otro
tiempo se tomó por desequilibrada.
El primer tractor hizo su entrada de forma espectacular por la carretera
de Madrigal un día de Mayo de 1.950. Montado sobre él
intentando conducirle, venía el Sr. Antonio García, hijo
del Castor García Romo, comprador del vehículo. Este propietario
avezado e innovador se adelantó a resto de los agricultores,
introdujo en nuestro pueblo la "tecnología punta del momento"
Nada quedó igual
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Bienvenido y Casimiro García. Segando. 1963
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No queremos dejar pasar esta oportunidad para dar unas breves pinceladas
,sobre el semblante y el perfil personal del hombre, que introdujo el
medio que supuso para nuestro pueblo entrar en una era distinta, de
tal forma, que nada fue igual a partir de entonces en nuestro pueblo.
El Sr. Castor García Romo, fue un personaje polémico y
discutido en su tiempo alabado por unos y denostado por otros. Estas
reacciones tan contradictorias se producían entre los trabajadores
y los de su clase social. Todo esto, era consecuencia, del carácter
innovador y adelantado a su tiempo que imprimió en su explotación
agraria y por haber sido un personaje publico; al haber ostentado el
cargo de Diputado Provincial por Ávila. Se puede afirmar que
este hombre era una persona leída y con una instrucción
autodidacta muy densa, que le sirvió para destacar, en el Bercial
de aquellos años, entre de los de su clase social. Si bien como
agricultor no llegó ha obtener producciones espectaculares de
su explotación. Sí se le apreciaron ciertos atisbos de
humanidad y respeto hacia sus trabajadores, aspecto éste que
es interesante resaltar en su personalidad. Siempre, comparando este
comportamiento con el resto de agricultores de su época, anclados
y acostumbrados como estaban inmemorialmente a una "subordinación"
por encima de toda contingencia. Habituados a la sumisión de
los obreros rayana en el servilismo. Este hombre, de carácter
y talante liberal cambió esquemas en las relaciones laborales
con sus trabajadores. Estableciendo un convenio, no escrito, en el que
dejaba a sus obreros tomar la iniciativa en su trabajo, respetando y
valorando el mismo.
A piñón fijo
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Damian, Ventura, Mateo, Desis.. Preparados pra arar. 1948
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El Sr. Antonio García contrató en un taller de Medina
a un mecánico que le acompañó hasta Bercial. Es
posible que éste no entendiese mucho de esta nueva máquina,
pues vinieron en primera velocidad, desde medina. Una vez que se marcho
el mecánico, ya no se acordaba nadie de cómo se ponía
en marcha.
El Tractor, -que no tenía cabina- era de marca "VOLVO".
Tenía cuatro cilindros y estaba refrigerado por agua. El precio
del vehículo fue de 50.000 pesetas de las de entonces. Para poderle
comprar se tuvo que pedir una concesión especial del Ministerio
de Agricultura. Por aquellos años no se podía comprar
libremente. Se debía solicitar la marca y la potencia. Al tractor
no se le podía ver hasta que no era entregado. Las rueda que
utilizaba eran de goma, similares a las actuales. Una de las mayores
carencias, que tenía era la falta de la bomba de alzamiento.
Se le tuvo que acoplar un artilugio lleno de engranajes rudimentarios.
Se elevaba muy lentamente y estaba perdiendo aceite constantemente.
Debido a este impedimento, el tractor se calaba frecuentemente, lo que
suponía un gran enojo para el tractorista.
Los primeros arados que usó, fueron los del taller de los Sesmeros
de Cantalapiedra y unas vertederas de Egea de los Caballeros.
Se contaba por entonces -pues todo era cábalas- que araba por
cuatro parejas de mulas y, esto a pesar de su poca potencia, que le
obligaba a arar en 2ª velocidad y a vertedera en 1ª velocidad.
Como todas las innovaciones técnicas o de sistemas de producción
que se han introducido en el campo -más en nuestra vieja Castilla-
todo el mundo estaba expectante por los resultados, unos deseando que
fracasase, otros, por simple curiosidad. El resultado definitivo hoy
le estamos viviendo, pues a partir de aquel momento dimos un salto cualitativo
sin precedentes, pasando sin temor a exagerar, de la edad de piedra,
en el campo, a la revolución industrial de un solo salto. El
primer año todo el mundo estuvo pendiente de los resultados de
la cosecha labrada en su totalidad por un tractor. Ese año los
resultados no fueron buenos, debido fundamentalmente a la climatología.
El invierno había sido muy húmedo lo que supuso el retraso
de todas la s labores. Al tercer año llegó la recompensa.
Debido a la realización de unos buenos barbechos y el acompañamiento
de una climatología benigna, la cosecha fue excelente.
Midiendo las fuerzas
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El Sr. Santos Hidalgo. En Plena faena. 1960
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En multitud de ocasiones el tractor tuvo que medir sus fuerzas con las
bestias (ganado mular), en un entorno que a esas alturas todavía
le era muy hostil, tanto humano como animal. Se quería demostrar
que con él estaba el futuro. Las mulas al principio, al ver y
sentir el vehículo infernal, se espantaban. Al ir pasando el
tiempo los animales se fueron familiarizando con la máquina,
de tal forma que se llegaron a complementar. Cuando el carro con mulas
se atrancaba, se arrimaba el tractor, se unía éste al
carro con unas cadenas largas para tirar de él. El espectáculo
estaba servido. Las mulas ya intuían en ese momento que la máquina
les ayudaba y se prestaban a colaborar y formar un equipo. Llegando
hasta tal punto que hincaban sus pezuñas en el barro tirando
en pos y al unísono con el tractor.
Las mulas, por su carácter irracional, no podían presentir,
que la máquina con la que estaban colaborando, en el futuro sería
la responsable de su desplazamiento en el campo, como instrumento básico
e imprescindible, hasta ese momento, para agricultor y, a la vez, el
responsable en unos años de su disminución a un número
testimonial en el mundo animal.
El segundo tractor que entró en Bercial, llegó cuatro
años más tarde, sobre 1.954. Le compró el Sr. Lucio
Ramos. Era de marca "LANZ". Tenía 35 HP de un cilindro.
Por aquellos años no había muchos tractores en los pueblos
del entorno, tan solo alguno en Madrigal.
Subió la producción, el paro también
En el pueblo, cuando llegó el tractor, todo el mundo decía
que sería imposible que arase. La expectación era impresionante.
Los que no dudaron de lo que se les venía encima fueron los muleros,
los pinches pasando por los jornaleros. De forma lúcida, intuyeron,
que el tractor y toda la maquinaria complementaria que con él
llegó, sería el principio del fin del empleo en el campo
y que a muchos de ellos les llevaría al paro o la emigración.
De tal forma que la punta de la pirámide de la población
en 1.950 fue la más alta de todo el siglo XX en Bercial. Llegamos
a tener 650 habitantes en nuestro pueblo. A mediados de la década
de los 50 y principios de los 60 coincidiendo con la llegada del tractor
y las máquina que se iban introduciendo año tras año
(chicharras, atadoras segadoras, aventadoras) Comienza el descenso vertiginoso
de la población en Bercial y en todo el medio rural en general.
De mulero a tractorista
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Lorendo Arenas y José María Zurdo, Acarreando
Titos. 1958
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El primer mulero reconvertido en tractorista fue el Sr. Serafín
Garzón. Por aquel entonces mulero mayor en casa del Sr. Castor
García. Este mulero tenía fama, en el pueblo, de ser de
los "finos" con la pareja de mulas. Era de ésos que
partía la besana por el centro y nunca dejaba cornejal. Que hacía
unos surcos como velas de derechos. Y era ante todo un excelente conocedor
de la tierra que pisaba. Realizando las labores sobre ella, en el tiempo
y la forma adecuada. Pues bien, este labrador afamado, con un intachable
y excelente currículum, se encontró a sus 45 años
totalmente desarmado, como un niño que va por primera vez a la
escuela y al que hay que enseñar todo.. Este Hombre-mulero de
los pies a la cabeza, no tuvo ningún maestro. Nadie le enseñó:
ni el manejo ni la mecánica del vehículo que se le entregó.
Esta situación le supuso no pocos disgustos. Sobre todo por las
averías que originó por el desconocimiento total del mantenimiento
del tractor. Esto le llevó por ejemplo: a generar una avería
importante, quemando la junta de la culata por falta de refrigeración.
Todas las averías se las arreglaba Miguel Juez, que por aquel
entonces era el mecánico de los Drogueros de Madrigal.
Pero más grave que todas las averías, fue el vuelco que
tuvo en una zanja, que le pudo costar su propia vida. Después
de mucho tiempo y de machacar constantemente sobre lo mismo, pasando
por multitud de vicisitudes este hombre llegó a conseguir manejar
de forma diestra el ractor. Conjugando su pericia y experiencia de labrador,
consiguió que el tractor trabajase al 110%.
De esta forma se abrió el camino en nuestro pueblo, al mayor
acontecimiento del que tenemos memoria oral en nuestra localidad. Como
cualquier revolución que se precie, contribuyó a cambiar
radicalmente: las costumbres, las relaciones de convivencia, las laborales,
el nivel de vida etc. y sobre todo nos hizo entrar de lleno en siglo
XX.
Bercial de Zapardiel a 9 de septiembre de 2002
Bruno Coca Arenas
Alcalde de Bercial de Zapardiel